Nos quedan seis años y medio para llegar a la fecha fijada por los estados miembros de las Naciones Unidas para lograr los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Son las prioridades de actuación para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar la vida y perspectivas de las personas en todo el mundo.
Los 17 propósitos —y 169 hitos— fueron acordados en Nueva York en 2015 por 150 líderes mundiales. La Agenda 2030, creada con ellos, guía la acción global y local contra el cambio climático y las desigualdades, abarcando desde hogares hasta multinacionales.
La preservación del planeta está en manos de todo el mundo, en cada gesto cotidiano individual. Elegir qué consumimos, y dónde, nos otorga mucha responsabilidad en esta misión. Los gobiernos, representantes de ciudades y pueblos, deben ser ejemplos en el impulso y promoción de la sostenibilidad para alcanzar nuestros objetivos.
Barcelona es una de las ciudades avanzadas en este ejemplo. La eliminación de barreras arquitectónicas y restricciones vehiculares refleja un enfoque urbanístico centrado en las personas, destacando frente a otras capitales como París, Londres o Nueva York.
Certificación Biosphere en Barcelona
El año 2011, Barcelona fue el primer destino urbano de todo el mundo que recibió la certificación Biosphere en reconocimiento a su impulso de la sostenibilidad. El Instituto de Turismo Responsable (ITR), vinculado a la UNESCO y socio de la UNWTO y del GSTC, otorga esta distinción sin ánimo de lucro.
Hace más de veinte años que el IRT trabaja para implantar buenas prácticas de disfrute turístico y de ocio respetuosas con el medio ambiente. Y una manera que tiene de recoger los frutos de su tarea es confirmar que trabajan en la misma línea administraciones —como el Ayuntamiento de Barcelona— y empresas públicas y privadas. Lo hace a través de las certificaciones Biosphere. El ITR certifica el compromiso de entidades turísticas con acciones sostenibles alineadas con los ODS de la agenda 2030 para una vida saludable y respetuosa con el medio ambiente.
Un ecohotel en el Raval
El sello Biosphere garantiza que se impulsan acciones de acuerdo con los ODS, y en la ciudad de Barcelona lo han recibido este año más de 400 empresas. De todas ellas, casi un 40% tienen la categoría de alojamiento. Uno de ellos es el Hostal Grau, regentado por Mònica Grau, nieta de los antiguos propietarios del edificio, que es del año 1862. Está ubicado en el número 27 de la calle de las Ramelleres, donde los abuelos de Mònica llevaban el Céntrico Bar, famoso por el vermut de su abuela Mercedes. El año 1960 abrieron la primera casa de huéspedes, la Hosteria Grau, que en 1993 el hijo rehabilitó, y ahora la nieta ha hecho del establecimiento un pequeño hotel sostenible: el Eco Hostal Grau.
Lo primero que hizo fue recuperar todos los muebles de la casa de sus abuelos y de antiguas masías que, de otro modo quizás se hubieran perdido. Los restauró, y con un gesto de responsabilidad social, lo hizo con la cooperativa L’Estoc, que en su taller ocupa a personas con diversidad funcional.
El Hostal Grau está ubicado en el número 27 de la calle de las Ramelleres, donde los abuelos de Mònica llevaban el Céntrico Bar, famoso por el vermut de su abuela Mercedes.
Mònica también hizo calcular a especialistas la huella de carbono del hotel para adaptar las habitaciones y todos los servicios a un mínimo impacto medioambiental. Por ejemplo, “si crees que no hace falta que te limpien la habitación, con el agua y el tiempo que se ahorra el personal que lo haría, el hotel hace una donación a una asociación que trabaja para la preservación de los bosques”, explica la propietaria del Hostal Grau.
Nada de químicos, plástico ni PVC, tienen papeleras de reciclaje, y el agua de manos la usan para el depósito del váter. Todos los productos de restauración son de kilómetro cero y hacen mermeladas caseras con fruta ecológica.
Este es el tercer año que obtiene el certificado Biosphere. Con la certificación LEED, eligió fácilmente materiales biodegradables para sus obras, cumpliendo con estrictas normas internacionales de sostenibilidad.
EL INTERIOR DEL HOSTAL GRAU.
Artesanía en el barrio de los antiguos gremios
También en Ciutat Vella, pero en el barrio del Born, está la tienda, taller y escuela de joyería artesanal de Joan Rovira, certificada con el sello Biosphere. De pequeño, este joyero ya experimentaba con las herramientas que usaba su padre, a quien imitaba jugando a hacer joyas. Graduado en Bellas Artes en la Escola Massana, ahora preserva el espíritu original de las calles del Born, dedicadas a gremios artesanales, utilizando materiales naturales.
Sus creaciones con bambú dan la bienvenida en su espacio de la calle de los Cotoners, 10. Joan, en su taller, fusiona técnicas ancestrales y creatividad para elaborar piezas únicas de bambú, madera y metales preciosos, a menudo reciclados, impartiendo su arte. Es un negocio familiar con mucha personalidad y trato muy próximo, a los turistas y a los barceloneses.
A pocas calles de la tienda de Joan, en el número 10 de la calle de los Assaonadors, hay otro taller de artesanía que ha merecido el reconocimiento Biosphere. Su alma es Angelika Heinbach, una alemana afincada en Barcelona hace más de treinta años que quedó fascinada por el mosaico modernista y la técnica del trencadís. En sus manos, restos de baldosa de cerámica rota es la materia prima de su propuesta: experimentar el arte milenario.
Con él, Angelika acompaña a los turistas en la realización de sus propios recuerdos de Barcelona, que pueden ser imanes del escudo de sus equipos deportivos o marcos para fotos, siempre reciclando pedazos de mosaico. Por eso Angelika ha llamado a su propuesta Mosaiccos, que ofrece también como iniciativa de teambuilding, pues combina el arte del trencadís con objetivos de empresa, en talleres que propician la integración de equipos.
ANGELIKA HEINBACH, PROPIETARIA DEL TALLER MOSAICCOS. © CARME ESCALES
La pesca de proximidad
En el puerto del Born, Cap a mar ofrece pescado recién capturado con entrega a domicilio: gambas, mejillones, langostinos, lubina y más, destacando como pescadores de la Barceloneta desde 1895. “Somos pescadores de la Barceloneta desde antes de 1895″, así se presentan quienes dan a conocer también su arte de pesca. Cap a Mar, merecedora de la certificación Biosphere, realiza actividades de divulgación y charlas para concienciar sobre la salud del mar, el consumo responsable y sus beneficios.
De generación en generación
En el Centro Cívico de la Barceloneta imparten cursos de cocina. Cristina Caparrós había estudiado Químicas, pero al ver que sus padres, pescadores, se jubilaban sin tener relevo, cogió ella el timón del negocio familiar, pero con la voluntad de dar a conocer la vida marinera, reivindicando que el mundo de la pesca no sea masculinizado. Para empezar, las mujeres (xarxaires) eran quienes hacían siempre las redes (ahora lo hacen pescadores jubilados).
Sin ellas nada habría sido capturado por ningún hombre en el mar. Tampoco la elaboración de los mejores platos de pescado estaba en manos masculinas. Ella fundó Cap a Mar, que también organiza rutas por el muelle de los pescadores, donde todavía salen hoy a pescar veintitrés barcas.
PESCA DE ARRASTRE. © DAVID TARRASON
Limpiezas de desechos no biodegradables
En limpiezas organizadas por grupos de biología marina y voluntarios, se extraen plásticos y otros desechos no biodegradables del mar, vital para los ODS. Y con lo que se extrae, cada vez se piensan más nuevas utilidades para que los materiales que dañan al planeta no tengan que ser engullidos ni por la tierra ni por el mar. Con las botellas de plástico se crean nuevos artículos, útiles para el hogar o decorativos.
Y con pedazos reciclados de viejas velas de barco se hacen neceseres, carteras, cintas y llaveros como los que Maite Guillem vende en su tienda BdeBarcelona. En 1917, este comercio de la ciudad obtuvo el certificado Biosphere, destacándose como ejemplo de conciencia sostenible al vender recuerdos locales auténticos, no souvenirs industriales. Los suyos son fruto de una cuidadosa selección de cada uno de sus proveedores. Estos artesanos locales catalanes crean productos únicos, a menudo con materiales reciclados, evitando largas distancias hasta el consumidor final al tener talleres en la ciudad o poblaciones cercanas.
Con retazos de colchones y sobrantes de plástico, crean bolsas y joyería inspirada en el panot de Barcelona, evitando la contaminación del suelo y el mar. BdeBarcelona es en esta ciudad un referente de reciclaje creativo y consumo de proximidad de producciones artesanales que visten el escaparate del número 28 de la avenida de Gaudí.
EL ESCAPARATE DE B DE BARCELONA. © RITA PITY
El recinto modernista de Sant Pau
Al final de la avenida, el Recinto Modernista de Sant Pau ostenta con orgullo la distinción Biosphere gracias a su rehabilitación respetuosa con la historia. Solo por el hecho de haber bordado la íntegra rehabilitación tan respetuosa con la historia ya lo merece. Una historia que va desde el arquitecto Lluís Domènech i Montaner hasta el personal sanitario y pacientes que marcaron la centenaria existencia de esos espacios.
Preservación del patrimonio arquitectónico
Preservar el patrimonio arquitectónico es una acción sublime de sostenibilidad. Según Kathrine Raleigh, Responsable de Programas del recinto, obtuvieron la certificación en enero de 2017. Se ha renovado anualmente desde aquella fecha. Desde su apertura, el compromiso con un turismo de calidad, no masivo, vinculado al entorno y compatible con los usos patrimoniales ha sido constante.
De hecho, la Fundación participa en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas desde el año 2015, y es miembro afiliado del Organismo Mundial de Turismo”. También remarca que el proyecto de rehabilitación incorporó la sostenibilidad como un objetivo central, junto con la calidad, la eficiencia energética y la tecnología de última generación. Han conseguido, de hecho, seis certificaciones LEED (Leadership in Energy & Environmental Design) de lo OS Green Building Council.
La preservación del patrimonio arquitectónico, en cualquier ciudad del mundo, es una sublime acción de sostenibilidad
Plan de complicidades con el entorno
El segundo elemento que destaca es el plan de complicidades con el entorno, que pone mucha atención al retorno social que genera su turismo y la actividad cultural del Recinto Modernista. Ofrecen servicios específicos a escuelas, entidades sociales, grupos comunitarios y deportivos, y colectivos vulnerables de la ciudad. “La misma actividad cultural acerca una oferta de contenidos culturales de alta calidad a la comunidad local y apuesta por la colaboración con entidades y artistas locales.
Asimismo, se participa cada año desde el 2018 en la Semana Europea del Desarrollo Sostenible con una jornada de entrada gratuita orientada a la difusión de los ODS. «Organizaciones en pabellones modernistas, entidades públicas, ONG y grupos comunitarios colaboran en actividades lúdicas y educativas con la Fundación», comenta Raleigh.
Sistema de gestión ambiental y energética
Un sistema de gestión ambiental y energética con objetivos anuales y bianuales de mejora en ámbitos diversos, como por ejemplo los consumos energéticos. El consumo de papel, la compra verde, la huella de CO2, la gestión de residuos y la biodiversidad, los han hecho también merecedores del Biosphere. Y actualmente trabajan en varios proyectos piloto relacionados con el fomento de la biodiversidad (un hotel de insectos). El ahorro de agua en el riego, y la medida de la huella de CO2 de los actos celebrados en el Recinto.
Dicen que la certificación les anima a continuar avanzando con el proceso de mejora continua iniciado años atrás. “También nos relaciona con el conjunto de entidades certificadas como parte del Destino Barcelona Biosphere. Por lo tanto, nos supone una oportunidad para aprender, compartir experiencias, y motivarnos mutuamente. Además, es un sello reconocido internacionalmente, que es interesante desde la perspectiva comercial”, añade la jefa de programas del recinto.

Casa Amàlia 1950
Junto al Mercado de la Concepción, hay un restaurante donde los esfuerzos en sostenibilidad también se han hecho muy evidentes. Casa Amàlia 1950 promueve la conciliación laboral, contratación inclusiva, eficiencia energética, y conservación del patrimonio cultural y natural local.
Su cocina de mercado tiene raíces tradicionales y se puede disfrutar también de música en directo, en un envoltorio donde todo se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por eso disfrutan del visto bueno de Biosphere. Desde el número 14 del Passatge del Mercat también promueven la adopción de estilos de vida y hábitos más saludables.
La lista de autónomos y empresas que día a día están haciendo más por una Barcelona más sostenible es larga. El Teatre Lliure, el Museu Picasso, la Llotja de Mar y el Palau Güell trabajan para una Barcelona turística sostenible, según la Cambra de Comerç.
La lista de autónomos y empresas que día a día están haciendo más por una Barcelona más sostenible es larga: El Teatre Lliure, el Museu Picasso, la Llotja de Mar, el Palau Güell…
Barcelona Convention Bureau
El Barcelona Convention Bureau se convierte en el primer convention bureau mundial en lograr la certificación internacional Biosphere por su compromiso con la sostenibilidad. Esto supone —explican desde Cambra de Comerç de Barcelona— una serie de buenas prácticas con las cuales el BCB se presenta ante las empresas colaboradoras del sector MICE para trasladar la sostenibilidad a los encuentros empresariales.
Y Destinació Barcelona, que incluye Barcelona ciudad y las tres marcas turísticas de la provincia de Barcelona —Costa Barcelona, Paisajes Barcelona y Pirineos Barcelona— es el único destino certificado Biosphere Platinum del mundo. Así se pone de relieve el fomento y el impulso de la sostenibilidad, después de la apuesta iniciada el 2011, cuando Barcelona fue la primera ciudad del mundo certificada.
En el conjunto de comarcas de la demarcación de Barcelona, este año han sido 931 las empresas que han conseguido la certificación. La certificación Biosphere en Barcelona es gratuita para los operadores, ya que el IEET la subvenciona completamente, incluida la renovación anual.




